La oración por trabajo que Dios contesta

Cuando oramos a Dios por cualquier petición en nuestro corazón, de una forma u otra, Él siempre responde. La oración por trabajo no es la excepción aunque muchas veces la respuesta que recibimos de Dios puede ser un tanto diferente a lo que esperamos. Si asumimos de verdad que Él tiene pleno control en nuestras vidas, resulta esencial, para dominar la ansiedad de no tener empleo, que confiemos en Él y dejemos que su obra completa se manifieste a través de nosotros.

El factor resistencia

Cierto amigo me contaba sobre el inmenso temor que le producían las inyecciones desde niño. En algún momento de su juventud tuvo que someterse a un largo tratamiento y sentía que cada pinchazo con la jeringa le dolía hasta el alma. Un día dejó de atenderlo la enfermera habitual y su reemplazo, una mujer de mucha más edad y experiencia, notó cuán tenso estaba. Él dijo que su tensión se debía a la expectativa del dolor pero ella le reveló que era al contrario; que la tensión era el origen del dolor. Dedicó tiempo para enseñarle a relajar sus músculos y su sorpresa fue muy grande al descubrir que no sintió casi ningún dolor cuando fue inyectado en ausencia total de rigidez. “Buena mano de la enfermera”, dirán algunos, pero la verdad es que la clave estuvo en no resistirse y fluir con el momento.

Tal cual nos sucede con Dios. Muchas veces esperamos su respuesta con tensión y desconfianza y el proceso se hace doloroso. Resistirnos al mismo Dios al que le pedimos ayuda es la causa de ese malestar.

El Señor contesta la oración de quienes saben esperar en Él. De hecho la Biblia dice que quienes depositan  su confianza en su poder de acción son levantados por encima de sus circunstancias.

“Pero los que esperan en el Señor renovarán sus fuerzas; se remontarán con alas como las águilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán” (Isaías 40:31).

Para que puedas recibir con claridad la respuesta de Dios a tu oración por trabajo, ten en cuenta estos hechos básicos para que te fortalezcas y estés atento a las inusuales formas como Dios puede dar respuesta a tus peticiones.

Dios ve más allá que tú.

Al orar por tu trabajo no pidas lo que tú vez sino lo que Él ve. Carolina es una talentosa arquitecta que durante mucho tiempo esperó por un trabajo. Me narró que cierto día fue llamada a una entrevista en una empresa de la que no sabía mucho pero en donde estaba vacante un puesto para hacer justo para lo que ella se sentía más capacitada.

Fue a la entrevista pero debido a un detalle insignificante no fue seleccionada. Desconsolada, le preguntaba a Dios por qué una oportunidad así no podía ser para ella. Tan solo unas semanas después se enteró de que la empresa en la que había anhelado trabajar resultó envuelta en un escándalo de corrupción del que nadie salió bien librado y por lo cual su reputación profesional se habría visto muy afectada. Un “no” de Dios muchas veces significa “espera, hay algo mejor” o “espera, te estoy protegiendo de algún peligro”.

Asume con paciencia y sabiduría oportunidades que no lucen como lo esperabas.

Cierto periodista, que hoy escribe para importantes medios, me contaba que al salir de la universidad no fue nada fácil conseguir un primer empleo en su profesión. Nadie parecía interesado en darle una oportunidad a un joven talentoso pero inexperto.

Pidiéndole a Dios por un trabajo relacionado con su carrera, lo primero que resultó no fue lo que tenía en mente. Ese empleo consistió en un puesto como digitador de datos que decidió tomar porque su economía ya era precaria. En su lugar de trabajo, alguien le compartió un programa de mecanografía gracias al cual aprendió a escribir con todos sus dedos y sin mirar las teclas.

Se convirtió en un hombre veloz para digitar y apreciado en su trabajo pero dentro de sí todavía le planteaba a Dios, en tono de queja, el por qué lo mantenía en un empleo que nada tenía que ver con lo suyo. Al cabo de un tiempo, surgió una vacante en un medio escrito en donde vio su gran oportunidad.

Se presentó junto a otras personas, jóvenes y competentes como él, pero debían pasar una prueba final: un desafío de velocidad mecanográfica. El medio al que se postularon exigía publicación rápida y continua por lo cual el aspirante ganador debería ser muy veloz con el  teclado.  Con sobrada ventaja, el joven periodista que le reclamaba a Dios por el empleo que tuvo, entendió que durante ese tiempo Dios lo preparó para algo mucho mejor.

Déjame ser claro contigo. No se trata de ser conformista. Se trata de que veas una oportunidad de aprender o de crecer en el lugar al que Dios te permite ir para que luego puedas seguir adelante hacia el propósito superior que Él tiene para ti.

Agradece a Dios todos los días por su respuesta aunque creas no haberla recibido aún.

Eleva diariamente una oración de gracias por el trabajo. De esta manera no sólo te afirmas en la promesa de Dios sino que además fortaleces tu propia fe y apaciguas la ansiedad y las dudas. Recuerda que cuando alimentas tu fe, las dudas se mueren de hambre.

Si quieres conocer herramientas de oración y de acción efectivas para que logres en la gracia del Señor ese trabajo que Él ya ha preparado para ti, te invito a hacer clic aquí para que conozcas información valiosa que tendrá un impacto positivo en ese propósito por el que has elevado tu oración para conseguir trabajo.

CARLOS ANDRÉS GALLEGO
Coach Cristiano – Creelo.org
“Que Cada Cristiano Cumpla Su Propósito en la Tierra”

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