Oración de prosperidad que abre las ventanas de los cielos

Hace algunos días compartía sobre la importancia de tener sabiduría para pedirle a Dios en asuntos relacionados con dinero. A la luz de la palabra del Señor, creo que está muy claro que debemos poner los ojos en el proveedor y no en la provisión porque de este modo es que recibimos todo lo que necesitamos.

Sin embargo, esto no implica que debamos conformarnos con una vida de austeridad en la que no podemos aspirar a todos los recursos del reino para usar de forma poderosa sus riquezas materiales y espirituales.

Vivir en la dimensión del reino de Dios es vivir en la dimensión de la prosperidad. La clave para acceder a ese nivel es, que yo llamo la fórmula 8-18.

“Conmigo están las riquezas y la honra, la prosperidad y los bienes duraderos” (Proverbios 8:18). “Recuerda al Señor tu Dios, porque es él quien te da el poder para producir esa riqueza; así ha confirmado hoy el pacto que bajo juramento hizo con tus antepasados” (Deuteronomio 8:18).

Tanto Proverbios como Deuteronomio no sólo coinciden en capítulo y versículo. También lo hacen en el concepto central de la prosperidad del cristiano: Dios es el dueño y la fuente de la producción de riquezas. Y si Dios está contigo, ¿quién contra ti?

Es curioso pero así funciona. Cuando nos tú y yo nos desapegamos de la falsa seguridad de creer que “poseemos” las riquezas y abrazamos con toda confianza la presencia del Padre en nuestra vida, Él hace fluir en nuestra vida todas los recursos que podemos necesitar para el bienestar y el cumplimiento de nuestros propósitos.

¿Debemos orar por prosperidad? ¡Desde luego que sí! De hecho, nuestra oración de prosperidad debe estar enfocada más en desatar las bendiciones materiales y económicas que en solicitarlas porque ya es parte de la voluntad del Señor colmarnos de todas sus bendiciones, pues Él nos ha hecho hijos y herederos.

¿No te entusiasma saber que a través de Jesucristo hoy tienes acceso a las riquezas incalculables del reino? Es importantísimo que lo asumas y lo creas porque de otro modo no puedes recibir aquello en lo que no crees y te haces semejante a una legendaria anciana quien murió en una pobreza absoluta sobre el colchón en el que su marido, fallecido antes que ella, había ocultado una cantidad millonaria de dinero.

Ese no será tu caso y yo me uno a ti en este momento para declarar la prosperidad de Dios sobre tu vida. Puedes orar a Dios diciendo algo como esto:

Oración para desatar la prosperidad

“Señor mío, dueño de las riquezas del universo. Agradezco de corazón el que me hagas tu heredero y por permitirme tener acceso a las riquezas de tu Reino conforme a las promesas de tu palabra. Ahora, de acuerdo con la escritura, yo veo abiertas las ventanas de los cielos y activo esas riquezas con la fuerza de la fe y el poder que me has dado mediante mi diezmo y mi ofrenda.

Cumpliendo con tus mandatos le resto toda autoridad o influencia al enemigo de sabotear mis finanzas. Te bendigo, Dios mío, y acepto que tu voluntad para mi vida es que yo viva en prosperidad y abundancia. Amen”.

CARLOS ANDRÉS GALLEGO
Coach Cristiano – Creelo.org
“Que Cada Cristiano Cumpla Su Propósito en la Tierra”

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