Cosas que debes saber antes de orar por dinero

Un medio, un  ingenioso invento, una forma de facilitar intercambios pero jamás un fin. Ese es el dinero, un personaje que para bien o para mal  hace parte de nuestra vida cotidiana. Todo lo que se diga acerca del dinero, de forma extremista, pierde contacto con la realidad.

Tan malo es endiosarlo como decir que es un instrumento del mal. De hecho la Biblia es muy clara cuando nos advierte en Timoteo 6:9-10: “Pero los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo y en muchos deseos necios y dañosos que hunden a los hombres en la ruina y en la perdición. Porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, por el cual, codiciándolo algunos, se extraviaron de la fe y se torturaron con muchos dolores”.

Obviamente, del anterior pasaje se infiere que el origen de muchos males es el amor por el dinero pero no el dinero mismo. Éste no es ni bueno ni malo; es como cualquier otro instrumento creado por el hombre, quien tiene la responsabilidad moral de usarlo con sabiduría para que no genere ocasiones de pecado.

La provisión vs. El proveedor

Considerando lo anterior, ¿estará bien que los cristianos dirijamos nuestras plegarias a Dios a través de una oración por dinero? Antes de que pienses en una respuesta toma nuevamente en consideración que el dinero es un medio y que Dios suple las necesidades de sus hijos mediante los métodos más extraños que te puedas imaginar.

El profeta Elías, por ejemplo, fue alimentado por Dios a través de cuervos que le llevaban pan y carne en abundancia. ¡Cuervos! ¡Es para quedarse con la boca abierta! Dios no envió un cheque ni un pago por internet ni una tarjeta de crédito para Elías. Él simplemente le hizo llegar al profeta su provisión.

Ahí está el punto. No confundamos la provisión con el proveedor. Los ojos de Elías estuvieron siempre en el Señor y su oración no estaba dirigida a obtener la provisión sino a lograr un lugar bajo el manto y la protección de su proveedor.

Por lo tanto orar a Dios pidiendo específicamente ciertos montos de dinero es algo así como el niño que en vez de hablar con su papá para pedirle lo que necesita, sostiene una larga conversación con la billetera muda de su padre. Dios es tan bondadoso y tan sensible a nuestras necesidades que sabe aún mejor que nosotros mismo qué es lo que en realidad nos hace falta. Jesús lo explicó de manera brillante cuando dijo:

“¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide pescado, en lugar de pescado le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” (Lucas 11:11-13)

Desde luego, como va a ser algo difícil cambiar panes o peces por las matrículas del colegio, o las facturas de los servicios públicos, probablemente Dios supla a través de dinero las necesidades del momento. Sin embargo, no limites el poder del Señor ni se te haga extraño que no suceda así y que milagrosamente Dios supla esta necesidad mediante una beca, un intercambio o simplemente la generosidad de alguien que se hace cargo de ese gasto porque el Señor así lo puso en su corazón.

Pidamos y se nos dará… quizás Dios responda con dinero pero también puede  manifestarse a través de otras cosas más efectivas, según la soberanía y el plan de Dios para nuestras vidas. Entonces, al cabo de estas reflexiones, quizás ya sea claro para ti que al orar, nuestros ojos no deben estar puestos en la provisión sino que deben reposar confiadamente en el proveedor porque “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19).

No dialogues con la billetera del Señor. Mejor deposita tu confianza en el Todopoderoso, dueño de todas las cosas y quien va a darte todo lo que es necesario para que seas un triunfador en su reino. Si vas a orar por provisión económica hazlo no para pedirla, pero sí para agradecerla, porque antes de estar de rodillas debes tener la convicción de que Dios no te dejará colgado.

Si vas a orar por dinero, no le pidas a Dios cómo obtenerlo y más bien pídele sabiduría para saber cómo invertirlo porque de este modo evitarás que sea usurpado su trono en tu corazón.

Así, cuando la bendición llegue, bien sea en forma de peces, panes o billetes o incluso el trabajo que buscas, será la provisión perfecta de Dios que no añade ninguna tristeza a los que son guiados por Él.

CARLOS ANDRÉS GALLEGO
Coach Cristiano – Creelo.org
“Que Cada Cristiano Cumpla Su Propósito en la Tierra”

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Deja un comentario (8 Comentarios hasta ahora)


  1. Yolanda

    Gracias por el mensaje, primero debemos pedirle a Dios sabiduría para utilizar el conocimiento y todo lo demás llegara por añadidura, tener fe es lo que necesitamos para tener paciencia.

Te enviaremos "Sabiduría" 1 vez por semana.

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